
Vamos a obviar por un momento que lo central no es Paraguay sino el moyanismo nestorcista.
Bueno sí, la oposición iba a venir dentro del propio peronismo, esa figurita que se repite desde el inicio mismo del menemduhaldismo, sencillamente porque la configuración del CPU político argentino tiene esa singularidad llamada peronismo y mientras el peronismo es sol, todo lo demás son satélites que orbitan alrededor de sus brillos y eclipses.
O sea sí, se sabía.
Y digo "Bueno, si" pero agrego que es una cagada haber dejado que el moyanismo se convierta en la herida manifiesta de la interna peronista,porque mucho antes que la interpretación de un juego de vanidades, remite a algo más ancestral porque en definitiva no son los egos los que están en disputa y ni siquiera una pelea por la conducción de una parte importante de la CGT, el de una primera mínoria camionera de singular fractura nestorcista. El moyanismo en su estado actual es el grito del cazador frente al desplante que significan las promociones que del camporismo hizo Cristina, como una afrenta a sus necesidades territoriales más que a sus intereses económicos y materiales. Y bueno, la deriva del Trasvasamiento Generacional es dolorosa, no todos tienen la grandeza de un profesor impresentable como Luis D'Elía. Reconocer a La Cámpora como tu dirección política no debe ser muy copado para Pablo. Moyano, claro.
Ahora bien: los Moyano cualquiera. Lo del Impuesto a las Ganancias y queochocuarto parece una queja de gerentes jubilados más que el reclamo oculto de buena parte del verdadero Pueblo Trabajador Capitalista, al que le rompe soberanamente los bolsillos que alguien se lleve entre 3 y 5 gambas porque unos soberanos sojeros no la ponen como la dimensión que los deseos de una verdadera Dictadura Proletaria los obligaría a que pongan.
Lo queríamos burócrata a Moyano, los queríamos consiguiendo aumentos y privilegios históricos para su sindicato y para los otros, como un premio a los años en que había descubierto que sindicalizar todo aquello que anduviese sobre 4 ruedas justificaba la cobertura sobre los derechos que los años 90s avasallaban.
A nosotros el viejo concepto de "burocracia sindical" no nos resulta simpático porque quienes lo acuñan y profesan son tan burocratones como esos que denuncian. O peores: aparte de burócratas, malos funcionarios, inhábiles para la gestión sindical.
Ahora lo tenemos opositor, una cagada, como una nada sin ninguna influencia política positiva sobre algo que no supere la mitad de la Plaza de Mayo y que al paralizar al país genere el odio instantáneo de los nativos del gran planeta argentino. Otra cagada. Íbamos a construir a otro Sabio Cafiero y nos salió un Ciprianito Reyes. No tanto Cobos, más un "Bloque de Diputados de la Jotapé renuncia a sus bancas".
Porque incluso que las cosas que estaban bajo la sábana ahora queden al descubierto tampoco es bueno. ¿Quién acaso no conocía las legítimas aspiraciones políticas de los privilegios de los Moyanos?. El que no tenga un solo dirigente enquistado en el poder de su organización desde hace más de 40 años que tire la primera Pitrola o que Altamire para siempre.
Y a propósito de cagadas, a mí no me va mucho esa foto de Hugo cuando en el año 1975 pregonaba "cazar a los Montoneros dentro de los sindicatos" porque tal vez ahora no lo recuerden pero la politica en los años 70 y las disputas no solo se resolvían con los fierros y las muertes sino también con esas palabras y en el peronismo nadie pregunta si estuviste en las 3A o delatando en la Contraofensiva de los 80. Así que todo eso queda en manos de la literatura de esa época y en la consideración actual que la Justicia haga acerca de si su pasado es lesa or not lesa.
Por eso vuelvo al principio, creo que el Problema Central hoy no es Moyano, sino Paraguay como expresión de las políticas que el Imperialismo Yanqui no deja de tener contra la descolonización política de Sudamérica. No la boludez de la Confabulación Golpista, sino la ofensiva del Enemigo Principal: el Financila Times y sus sucursales argentinas
Por eso lo más importante es la inclusión inmediata de Venezuela como una respuesta y un mensaje certero que dice que si manchan nuestras flores tendrán que aguantarse las contraflores al resto.
Chau, faltan pocas horas para la editorial de Verbitsky.



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