Esta monjita pertenece al benemérito Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga:
En diciembre de 1840, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga
Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad,prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.
La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado.
Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria. Los resultados fueron inmediatos.
El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos..
Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio.
A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.
El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Pajilleras de La Reina
En 1937, escapando de la guerra, llegaron a nuestro país algunas refugiadas de "Las pajilleras de La Pasionaria". Parece que se instalaron por Constitución, en Buenos Aires, y continuaron prestando sus invalorables servicios en hospitales de la capital y el incipiente conurbano. La llegada del peronismo y la irrupción de sus maneras plebeyas influyó en estas actividades, incorporando métodos y prácticas sudamericanas, que no fueron bien vistas por las veteranas en estas lides. Así, tras un corto período de tensiones internas se crea la Rama Petera, o la "Cuarta Rama", que inmediatamente opaca la labor de sus predecesoras y se constituyen en la fértil semilla de una actividad en la cuál las argentinas han sabido destacar por el mundo, siendo hoy día su máxima exponente la futura reina de Holanda. A nadie escapa que este genuino recurso de exportación debe ser protegido por el gobierno nacional y popular. Es en función de esto que la Secretaría de Comercio ha tomado cartas en el asunto, para impedir la competencia desleal de "Peteras" importadas.
3 dicen que...:
Esta monjita pertenece al benemérito Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga:
En diciembre de 1840, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga
Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad,prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.
La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado.
Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria. Los resultados fueron inmediatos.
El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos..
Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio.
A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.
El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Pajilleras de La Reina
En 1937, escapando de la guerra, llegaron a nuestro país algunas refugiadas de "Las pajilleras de La Pasionaria". Parece que se instalaron por Constitución, en Buenos Aires, y continuaron prestando sus invalorables servicios en hospitales de la capital y el incipiente conurbano.
La llegada del peronismo y la irrupción de sus maneras plebeyas influyó en estas actividades, incorporando métodos y prácticas sudamericanas, que no fueron bien vistas por las veteranas en estas lides. Así, tras un corto período de tensiones internas se crea la Rama Petera, o la "Cuarta Rama", que inmediatamente opaca la labor de sus predecesoras y se constituyen en la fértil semilla de una actividad en la cuál las argentinas han sabido destacar por el mundo, siendo hoy día su máxima exponente la futura reina de Holanda.
A nadie escapa que este genuino recurso de exportación debe ser protegido por el gobierno nacional y popular. Es en función de esto que la Secretaría de Comercio ha tomado cartas en el asunto, para impedir la competencia desleal de "Peteras" importadas.
Sí, tal cual, pero bueno, se puede seguramente en este caso decir: "gracias a este tipo de gente de la Iglesia, ME CAGO EN DIOS.
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