
"El salario es también un costo de producción; no es el único, pero sí es un costo importante" dijo Mendiguren.
Nosotros pensamos lo opuesto.
El salario no es un costo de producción, eso es un axioma extraído especificamente del Consenso de Washington y está inscripto en el corazón del capitalismo neoliberal.
Esta aparente excusa -el salario como costo- que les permite extraer un poco más de ganancia a las ganancias que siempre obtienen, es entre los miembros de la parasitaria burguesía argentina una arraigada creencia cultural que resultará muy dificil - sino imposible- erradicar.
El salario, para la aparentemente ingenua pero terrenal y práctica filosofía del peronismo, no es la medida que permite al obrero reproducirse para continuar siendo explotado la día siguiente, sino el mecanismo para acceder a los beneficios de la Comunidad Organizada, que solo una concepción conservadora puede ver como un universo grisáceo, uniforme y disciplinado.
De hecho, la gran batalla nacional parece estar centrada en la consideración que del salario hacen tanto quienes lo reciben como quienes lo entregan. Para quienes lo reciben, el salario es el fin de todo, para quienes lo dan es una injusta exacción sobre sus ganancias: en el fondo para ellos los esclavos deberían seguir siendo esclavos. Lástima que en un momento la historia parió a la Revolución Francesa. Y para peor, lástima que en Argentina existe el peronismo.
Para el peronismo el salario es el eje sobre el que se construye la sociedad y entregar ese derecho es el deber de todo empresario.
Para el peronismo el salario es el eje sobre el que se construye la sociedad y entregar ese derecho es el deber de todo empresario.
El salario, para la aparentemente ingenua pero terrenal y práctica filosofía del peronismo, no es la medida que permite al obrero reproducirse para continuar siendo explotado la día siguiente, sino el mecanismo para acceder a los beneficios de la Comunidad Organizada, que solo una concepción conservadora puede ver como un universo grisáceo, uniforme y disciplinado.
Porque si es verdad que el salario puede ser la cadena que ata nuestros destinos ordinarios a un escritorio anónimo, también es verdad que puede ser la estructura que organize nuestras fugas del sistema, en definitiva admitámoslo, el dinero es la expresión de la energía deseante que construye todo.
Como sea, para nosotros la marcha de la economía no se mide por las ganancias de los capitalistas, sino por el salario, estúpido. Y es el salario, gracias a las paritarias y a la luchas de la CGT.
Por eso es que Cristina pondera el "crecimiento de los salarios reales, que nos convierte en vanguardia absoluta en América Latina y nos permite decir que a fines de 2010 los trabajadores están participando en el 48,1 por ciento del producto bruto interno del país"
como el dato central de la economía y de cuyos beneficios no nos apartaremos jamás.
Y por eso es que de ninguna manera permitiremos que el salario sea un costo y sobre esto lamentablemente nunca nos pondremos de acuerdo con Mendigueren ni con nadie y dejaremos nuestra vida en esa bandera.
Como sea, para nosotros la marcha de la economía no se mide por las ganancias de los capitalistas, sino por el salario, estúpido. Y es el salario, gracias a las paritarias y a la luchas de la CGT.
Por eso es que Cristina pondera el "crecimiento de los salarios reales, que nos convierte en vanguardia absoluta en América Latina y nos permite decir que a fines de 2010 los trabajadores están participando en el 48,1 por ciento del producto bruto interno del país"
como el dato central de la economía y de cuyos beneficios no nos apartaremos jamás.
Y por eso es que de ninguna manera permitiremos que el salario sea un costo y sobre esto lamentablemente nunca nos pondremos de acuerdo con Mendigueren ni con nadie y dejaremos nuestra vida en esa bandera.
A 6 meses de la entrada de Nestor a la inmortalidad, es la mejor promesa que podemos hacerle.






7 dicen que...:
Leí el discurso de De Mendiguren... y me pareció la enésima ratificación de una vieja posición de los que vos llamás "Parasitaria burguesía argentina". La ratificación de aparentes contradicciones tales como afirmar que "la empresa privada es hija de la libre iniciativa, no de la decisión arbitraria de los gobiernos" y en seguida pedir la intervención del Estado para que mantenga un tipo de cambio competitivo, más y mejores créditos (no se lo reclaman a los bancos privados, no) y transporte más barato (via nversión estatal en ferrocarriles supongo), intervención para lograr la industria mayor participación en las exportaciones, etc. El axioma perinolesco está intacto: todos ponemos (el Estado), ellos sacan. JE! Estos sí que vienen por bastante más que el chori y el tetra, y ni siquiera van a los actos.
En ese pensamiento se encuadra lo del salario como costo, no como justa retribución a un indispensable e insustituible factor de la producción, sin el cual, esa manga de vagos pomposos no pueden fabricar ni acero ni caramelos.
Técnicamente el salario es un integrante del costo de producción de cualquier producto o servicio. Lo que aporta el/la trabajado/a es su conociento y su salud, y esta última no se recupera.
un aplauso rucio ....
casi que estaba masticando algo parecido
Borre el anterior comentario (que decia, el salario no es un costo, son que es un aporte de capital) por que tiene un error conceptual, bastante importante, el trabajo es un aporte de capital, por ende su tratamiento en el proceso productivo no debe ser en terminos de intercambio (por salario, como prevee la actual LCT) sino en el marco de algo mas parecido a la constitucion del 1949
Saludos
Si revisa un poco va a encontrar que el esclavo es más caro que el obrero (dificilmente a nuestros próceres empresarios les atraiga esa variante)
Al esclavo, como parte de la maquinaria productiva hay que mantenerlo en condiciones - tiene precio, ojito! - y eso implica que esté sano, fuerte, etc.
Al obrero asalariado le pagás lo menos posible y si come o se muere es problema de él, para el laburo siempre habrá otro que lo reemplace.
La esclavitud ya fue, no por una idea moral, sino por ser un "costo" alto, precisamente. Capaz que habría que cambiar el enfoque e insistir con que el obrero o empleado debe ganar más porque , principalmente, es cliente, es consumidor, es usuario de bienmes yservicios y en el marco capitalista resulta una pelotudez inmensa ser empresario y negarse a tener clientes. Como los medibacha de la UIA.
Cuando Cristina habla de guita, intereses (y no de esclavitud), creo que es la veta a explotar.
48 del producto bruto? hay que actualizar el 50-50, vamos por el 60.
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