
Uno de los preceptores que mas odié se llamaba Vilagut y como era bajo y gordito le decíamos "El Enano", El Enano Vilagut. Creo que era jefe de preceptores del Nacional Mitre, el célebre Schule Mitre, en el tenebroso año 77 y 78 en que me lo tuve que sufrir, a él y al colegio.
El Enano me agarró fumando en el baño y me dijo que me iba a poner 10 amonestaciones, de onda, yo no la podía creer.
Llego a la oficina de preceptores con él y el paquete de fasos y cuando el tipo abre la libreta con los partes le digo medio canchero, medio llorándole:
-Dejate de joder, no me podés poner 10 amonestaciones por esta gilada.
-Le voy a poner 5 amonestaciones más por tutearme.
-Pero escucháme Vilagut...¿cómo...
-Le voy a poner otras 5 amonestaciones más por continuar tuteándome.
Cerré la boca.
Escribe y me hace firmar el parte de amonestaciones donde leo. "Por fumar en el baño".
-Ahora firme acá Kurbar...
Y leo: "Por dirigirse al Preceptor diciéndole "Dejate de joder, no me podés poner 10 amonestaciones por esta gilada.".
Y entonces estallo de risa, medio por lo absurdo de la situación y del texto del parte y medio por los nervios, no lo podía creer que me estuviera pasando todo eso en 5 miserables minutos.
Y entonces el tipo -sacándome el block de partes de la mano- me asevera, mientras escribe:
-Y le agrego 4 más por reírse ante la lectura de un parte de amonestaciones propio.
-Ud me deja en 24 amonestaciones.
-Veo que ya no me tutea mas. Una amonestación mas y queda ud afuera, firme y váyase al aula que lo acompaño.
-Dejate de joder, no me podés poner 10 amonestaciones por esta gilada.
-Le voy a poner 5 amonestaciones más por tutearme.
-Pero escucháme Vilagut...¿cómo...
-Le voy a poner otras 5 amonestaciones más por continuar tuteándome.
Cerré la boca.
Escribe y me hace firmar el parte de amonestaciones donde leo. "Por fumar en el baño".
-Ahora firme acá Kurbar...
Y leo: "Por dirigirse al Preceptor diciéndole "Dejate de joder, no me podés poner 10 amonestaciones por esta gilada.".
Y entonces estallo de risa, medio por lo absurdo de la situación y del texto del parte y medio por los nervios, no lo podía creer que me estuviera pasando todo eso en 5 miserables minutos.
Y entonces el tipo -sacándome el block de partes de la mano- me asevera, mientras escribe:
-Y le agrego 4 más por reírse ante la lectura de un parte de amonestaciones propio.
-Ud me deja en 24 amonestaciones.
-Veo que ya no me tutea mas. Una amonestación mas y queda ud afuera, firme y váyase al aula que lo acompaño.
Cuando llegué al aula Vilagut le informó en voz alta de mi sanción al Profesor Sabatella de Zoología y toda la clase se enteró de que estaba la borde de la expulsión, cosa que no tardó en suceder por andá a saber qué gilada.
Nunca me olvido de ese hijo de puta.
Que esta película "La Mirada Invisible" guarde el recuerdo de lo que fue la Dictadura en la disciplina marcial de los colegios secundarios de esa época.






9 dicen que...:
Me debo verla, buen post.
saludos!
Mauri
muy terrible el cuento, son esas cosas de la educación por la humillación, que no fue exclusiva de la época de la dictadura. La educación anterior a los años 60 fue toda siempre así, salvo excepciones que no hacen a la regla. Y lo peor es que los padres colaboraban. Si a alguien le ponían una "mala nota", los padres le pegaban encima al hijo. En mi época, los padres pegaban a los hijos.
Que me perdonen los que no estén de acuerdo, pero cuando escucho que los padres van a protestarle al maestro porque el hijo se sintió maltratado, no me importa qué pasó, pero me da una alegría bárbara. En cualquier momento cuento la humillación a la que me sometieron entre mi mamá y mi maestra.
Mauri (otra)
a mi mamá, en la escuela argentina, el maestro le pegaba a los chicos. Les daba tirones de oreja hasta dejarle la oreja morada para que cuando llegue a casa lo vea el papá y le dé un bife encima. Y había un castigo famoso que era pegarle en los dedos con el puntero cuando el chico se portó mal. Y la humillación de "ir al rincón" con la cara contra la pared, ¿no lo viste vos? Y también les ponían orejas de burro de cartulina.
No puedo precisar el tiempo en días que “el controlador” controló los ingresos de los recreos a los salones, siempre desde el mismo lugar con igual actitud como de “granadero sin traje” lo veía yo.
Ya no se utilizó la numeración, teníamos que respetar aproximadas las alturas, la distancia y el silencio.
Fue en unos de esos días que me acerqué y le pregunté:
-¿Por qué usás esos zapatos?
-¿Qué tienen mis zapatos? – dijo.
-No están de moda – le dije.
-¿Ah sí? bueno, ahora están de moda – respondió.
Hoy sé que eran zapatos de policía, esos, los de vestir.
http://sociosactivosvigil.blogspot.com/2010/05/vos-quien-sos.html
sucedió en la primaria, no fue privativo del secundario.
saludos
Que recuerdos!Me acuerdo del famoso operativo"Marchemos hacia las fronteras",el gordo buchon y Casagrande(su jefe)sufrian como locos,ya que se negaban a mandar alumnos de religion judia,y los pocos "goy"del colegio nos negabamos.Terminaban disfrazando de alumnos a los preceptores mas jovenes.
El final de la peli es para congraciarse con el espectador o una orden que bajó de la producción, porque en el libro, al final, al Jefe de preceptores no le pasa nada.
De cualquier modo hacen un tratamiento exquisito, muy bueno che.
Felicidades a todos.
Eva, la de ir al rincón creo que la sufrí en la primeria, pero en la secundaria solo sufrí la Dictadura.Hubiese preferido las orejas de burro democráticas.
Esteban, gracias, no sabía eso.
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