
Gonzalito tiene el perfil de un cheronca porteño que la tiene clara. Tiene todo armado, es un nuevo caso para consumo televisivo. El no sabe que cuando llega a un pueblito de esos, es visto como un invasor de Buenos Aires, que viene a leer la realidad local con los ojos del habitante de una gran ciudad. Un poco de Patagonia y un poco de urbanidad alientan este prejuicio que solo apunta a señalar que Buenos Aires queda lejos.
El escenario es un pueblo mítico que hace de ciudad pequeña -El Bolsón- y es la Capital de la Comarca del Paralelo 42- cuya capacidad para generar recursos propios es demasiado lenta para la migración que ha vivenciado en los últimos años, demasiada gente. Allí se cultivan frutas,frutillas, moras, se hacen unas exquisitas cervezas artesanales y se nutre de un recurso humano cuya calificación solo viene desde las grandes ciudades, especialmente Buenos Aires.
Una Feria -de las mejores de Argentina -corona y da sustento a un privilegiado grupo de artesanos que allí comercian, se reunen y deliberan las distintas visicitudes que atraviesa el pueblo, convertido en ciudad por obra de la prosperidad turistica y el viento de cola. Una vida cultural alternativa bañada de consignas progresistas bajo un halito ambientalista coronan a una clase media activa intelectualmente y preocupada por su comunidad.
Mientras tanto la población demanda urbanidad, cloacas, gas domiciliario, pavimento, caminos, escuelas, vida social, salarios y...lo mas jodido de conseguir...vivienda. Vivienda donde solo hay montañas, ríos y una superficie gélida, difícil de trabajar y que desanima al cómodo pero motiva al pionero
El otro elemento es un conflicto. El problema de la vivienda y la falta de presupuesto se soluciona - por ahora- confiscando las tierras que conforman el aeropuerto, que actualmente y por obra de la extensión que ha tomado El Bolsón ya está adentro del ejido urbano.
Por otro lado, en uno de los limites de la pista del Aeropuerto hay una Escuela y en el otro una Estación de Servicio, convirtiéndolo en un lugar que da la impresión de estar al borde de una tragedia pueblerina grosa.
Se impone en le pueblo una discusión histórica: hay que trasladar el Aeropuerto a otro sitio, relativamente mas alejado pero aparentemente mas seguro y el terreno ya esta.
Hacer un Plan de Viviendas en las tierras del Aeropuerto -en rigor un Aeroclub pequeño con una pista de 200 metros para aviones de escaso porte - es un viejo anhelo del Intendente Romera, quien a pesar de los años transcurridos no encuentra recursos ni presupuesto para realizarlo:la Provincia no ayuda mucho. Aparte, Bolsón puede ser muy lindo, pero llevar materiales y obreros de la construcción hasta ahí es un trabajo de locos, casi una obra faraónica. Practicamente imposible.
Pero hay que hacerlo, porque la demanda de vivienda es muy fuerte y es el problema principal de su intendencia, que ya transita su 2do mandato consecutivo.
Pregunta para progres:¿porque lo vuelven a elegir?
El problema de la vivienda amenaza desgastarlo, hasta que -tal vez- aparece alguien y entonces Romera habla.
"Yo tengo un déficit de 3000 viviendas"- explica tal vez el intendente Romera.
"Mira, yo te lo hago, pero tenés que darme 250 para que yo los venda y financie" -le dice su interlocutor.
"La legislacion no me lo permite" -explica Romera.
"Dibujalo y yo te hago las 3mil viviendas que necesitas"
Romera entonces hace lo que mejor sabe hacer y le gusta:política. Rosquea aquí, rosquea allá y con lentitud y parsimonia va convenciendo, hablando, persuadiendo.
Los años pasan, el trabajo de rosqueo es muy lento, pueblerino, patagónico, exige muchos asesores, contactos, viajes, llamados de teléfono, almuerzos, charlas, discusiones, promesas y traiciones. Lo más importante para Romera es hacer esas viviendas, lo demás lo contara la historia.
"Cuando la gente este viviendo en esas casas y haya otro Aeropuerto tal vez entiendan" -piensa Romera, satisfecho.
Pero en el Aeropuerto también hay una Radio, Activa, que al igual que FM Alas, es alternativa al poder oficial y cuestiona cada paso del Intendente, cuestionándolo con agujas lanzadas que seguramente fueron aprendidas en la misma Escuela de Periodismo donde aprendió a desviarse Jorge Lanata.
Alguien que no sabe de política, alguien que la desprecia, quema la Radio: el peritaje no puede desmentirlo, la evidencia es muy fuerte. Todas las miradas apuntan a Romera, a su amigo y a sus militantes.
Se arma bardo en el Pueblo. Romera las tiene feas, una vez mas, una de tantas.
Romera es un intendente de pueblo, no tiene grandes dotes como orador, su preparación tecnica y profesional no es muy grande, pero tiene calle y mucho conocimiento del terreno, lo suficiente como para ser electo y reelecto. Es en definitiva un hombre de barro,hecho desde abajo, con hielo y pionerismo patagónico. Su desprecio por la progresia de Buenos Aires -incapaz de discutir el concepto de PROGRESO en los términos en que él los concibe- es enorme y se distancia, apenas escuchándolos como un formal obligación institucional.
El cheronca entra a la Municipalidad disfrazado de avioncito y es recibido por el Intendente quien le advierte que no tiene ningún problema en aclarar preguntas, pero que "su" municipio no es un circo. Romera no está para estas cosas del rating que tanto le gustan a los porteños avivados.
Y en efecto las preguntas no son preguntas. Son un camino de provocaciones ("¿es cierto que su casa esta al lado del Aeropuerto?", "¿Es cierto que detrás de esto se esconde un "negociado" de 250millones de pesos?", "¿Es cierto que ud quemo la Radio?") cuyo único objetivo es desubicar al entrevistado y ponerlo nervioso.
Gonzalito no escucha las respuestas, pone caritas a la cámara y gestos para el editor de video de 4 Cabezas. Los dibujitos animados harán el resto.
No se vió de parte del cheronca una actitud por conocer exactamente la trama, sino un estudiado sendero que utilizo un reclamo de los activistas ambientales para fabricar una nota de alto target: El Bolsón- el pueblo hippie de la Argentina -es gobernado por un atrasado intendente del Conurbano, esos corruptos implicados en tráfico de drogas, clientelismo y la manutención de los privilegios de los poderosos.
La operación está consumada.
No pondría las manos en el fuego por Oscar Romera, pero ya las puse en el barro por Gonzalito y no quiero repetir