
Si las circunstancias históricas tiene un devenir asegurado -tal como lo demostró eficazmente el
cro Manuk- bien vale acotar que las características personales - es decir los valores y características que transforman a una persona en caudillo- influyen en ese inevitable devenir histórico que los acontecimientos puedan tener. En 2003 alguien se iba a tener que hacer cargo de la Agenda de la Revolución del 2001.
Lo hizo Kirchner y entonces salió kirchnerismo.
Digamoslo con claridad: ¿qué hubiese sido de este mundo si Nestor no le ponía los huevos que le puso?. Y justamente hablando de huevos ¿se lo imaginan
si hoy estuviese haciendo esto?.Que desperdicio.
En el caso de Elisa Carrió, tal vez su contextura exprese una insatisfacción decreciente más que la consumación creciente de su apetito públicamente conocido como voraz.
Pero más que la forma física ancha, en el caso particular de Carrió sobresale un rencor producido por una envidia solo explicable a la luz del éxito casi permanente de la gestión de Cristina.
Sabemos que es uno de los motores más activos de sus declaraciones, pero...¿nos hemos puesto a pensar en cómo opera en la psique de Elisa esta cuestión de la envidia?.
Veámoslo en este pequeño posteo.
Sabemos que la envidia convive entre la ira y la vanidad, en el 6to lugar del Ranking Pecatus Top Seven, como expresión del profundo e inexplicable rencor que uno siente hacia alguien que tiene algo que uno quiere, como podria ser su riqueza, su belleza o la admiración de sus colegas o el amor de un pueblo. Es una adicción que pocos pueden rechazar -salvo que viajes a la India a intentar pensar en nada de nada de nada - y que nadie quiere experimentar ni reconocer que tienen porque experimentar la envidia es sentirse pequeño e inferior, un perdedor atrapado en la cárcel de la maldad donde todos los otros tienen la llave y no te la quieren dar.
Actualmente se ha puesto de moda el estudio concienzudo de los circuitos neuronales y evolutivos de la envidia y se la considera como una enfermedad corporal. Incluso han logrado investigar hasta los senderos de la sensación que en alemán se llama
Schadenfreude (
Manolo dixit) que es ese placer que se siente cuando la persona a la que uno envidia se derrumba.
"La envidia es una mierda tipica de pequeñoburgueses y puede arruinar tu vida!" -dice
Richard H. Smith, un peronista de la de la Universidad de Kentucky, especialista en el tema de la Envidia de Carrio. El tipo dice:" Si usted es una persona envidiosa,
le costará mucho apreciar lo bueno, porque estará demasiado preocupado en cómo se reflejan en su yo y ud enloquecerá irremediablemente hasta llegar al ridículo.". Peronismo
lacanocookista puro.
Según nos llegó de fuentes cuya identidad no podemos publicar, Elisa Carrió se sometió entonces a un trabajo de esta naturaleza para demostrar que el poder y la fuerza de sus convicciones no tenían origen en la envidia, sino en el mas profundo y moral republicanismo alvearista. Así los investigadores del
Instituo de Ciencias de Japón - lugar donde la dogor se sometió a esta experiencia- describieron las imágenes cerebrales que producía una pantalla mientras se le pidió que se imaginara a sí misma como protagonista de un drama social con otros personajes de mayor o menor status o éxito.
Cuando se la confrontó con politicos que Elisa admitía que envidiaba un poco como Lula u Oh Bama, las regiones cerebrales involucradas en el registro del dolor físico se activaban: cuanto más profunda era la envidia, más vigorosamente se activaban los centros de dolor del córtex dorsal y otras áreas cerebrales relacionadas con el pensamiento.
Asi pasaron retratos de Patricia Bullrich y Reutemann, Margarita y Sola, De Narvaez y Ocaña.
Concluyeron con rapidez que era la persona ideal para la evaluación ya que poseía envidia en grado sumo por excelencia e incluso le pagaron para que se quede más tiempo.
Pero en un momento aparte, despues de pagarle, cuando la confrontaron con retratos de Cristina, los aparatos de medición estallaron a niveles indecibles.
Minutos mas tarde luego de reponerse brevemente, cuando a Elisa le dieron la oportunidad de imaginar que el sujeto mas envidiado -Cristina- caía en la ruina, devorada por la hiperinflación generada por un ataque de las multinacionales cerealeras, se activaron los circuitos de recompensa de su cerebro en forma proporcional a qué tan grande era su envidia, produciéndole un bienestar general que se expresaba con claridad en su rostro.
Cuando le mostraron una foto del Ejercito de los EEUU invadiendo Buenos Aires y arrestando a Nestor Kirchner entró en goce orgásmico.
Cuando le dijeron que Nestor había quedado viudo y que Cristina tambien habia quedado viuda -sin percibir el delirio imposible de tal gorilismo- la noticia operó con una respuesta mucho más activa, especialmente en los centros que producen la
dopamina que es algo asi como la miel del cerebro y la sinapsis neuronal se aceleró a tal punto que se le mezclaron todas las palabras: Stalin, Nestor, Venezuela, chachescu, fracaso, banda, Hitler, ladrones, fracaso, Ari, ari,a ri,cccccc.
Los peronistas del Departamento de Psicología de la Universidad de California en Los Angeles, afirmaron al estudiar los resultados de esta experiencia que se sintieron muy impresionados por cómo los correlatos neurales de la envidia y del
Schadenfreude estaban vinculados, y concluyeron que la magnitud de uno anticipa la fortaleza del otro de la misma forma que cuando más hambriento o sediento uno esté, más placentero será comer o beber y dedujeron que su fracaso en Octubre no podría ser evitado ni con un fiscal por boleta.
Sobre lo de la moral y el republicanismo alvearista prefirieron no pronunciarse, mientras sonreían de manera cómplice preguntándose si había quedado algo de "eso".
Aparentemente la utilidad de la envidia desde el punto de vista evolutivo, que justifica su persistencia y universalidad, su fijación con el status y el hecho de que conviva con la vergüenza, sugieren que cumple un profundo rol político. Aparentemente la envidia puede ayudar a explicar por qué los gorilas son tan así. Quizá los ayude a mantenerlos en línea, haciendo que no desesperen tanto por verse bien y que algún día comienzen a actuar en forma políticamente correcta. Según varios científicos, estos resultados con Elisa Carrió son preliminares pero concluyentes para definir un diagnostico:
la envidia en Elisa motoriza toda su existencia, todas sus actitudes, ideas y declaraciones y podemos afirmar que presagian que
si no ha de olvidarla y borrarla de su mente, ella misma entrará en una fase terminal de decadencia e insalubridad que obligará al Estado a intervenir quir
úrjicamente a
ún contra su voluntad.
Se ha impuesto entonces una regla de oro: solo envidiamos a aquellos que son del mismo sexo, edad, clase e historia. Los alfareros envidian a los alfareros, los periodistas a los periodistas, Carrió a Cristina.
Pero considerando que recibir la envidia es un impuesto establecido por la civilización populista, aceptemos con honra- y autocritica porque no- que también es uno que todos debemos pagar, bancar, soportar y olvidar para siempre después de Octubre, cuando la envidia no mida más que un olvidado 4% que la deje llorando sola, en un rincón perdido, arrancándose las uñas, los pelos o apretando un sanguche de mortadela y queso mientras mirando la televisión se vea comentando sola: "A Venezuela ... Venezuela se ...a Vene..zue..zzzzzz".
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