Lecciones de la Derrota por Ezequiel Meler

A la luz de los resultados electorales, tener la capacidad analítica de personas como Ezequiel de este lado del mostrador, da ganas de seguir respirando.
Se me disparan muchisimas ideas y estoy tratando de precisar algunas que sean poderosas a la luz de la reorganizacion del PJ y la organizacion de la incipiente militancia kirchnerista.
Me parece que este posteo es central en ese punto y lo quiero compartir.
Recuerden que fue escrito el 24 de Abril, pero no es el único. Ezequiel se la paso durante todo Abril planteando como ejecutar el mejor repliegue posible ante la Ofensiva Restauradora.
Es hora de empezar a leerlo con 8 ojos.


“Hay que pegar duro y a la cabeza de Vandor. Yo no me opongo a que viejos peronistas hagan política, pero si tienen edad para ponerse los pantalones largos, que no usen mi camiseta”

Juan Domingo Perón, mensaje radial

(Reproducido en La Nación, 17/04/66).

A estas alturas, cualquier lector asiduo de este blog sabe que lee a un peronista. Pero, ¿qué es el peronismo? ¿Qué significa hoy ser peronista? Eso nadie te lo explica, posiblemente porque nadie lo tiene demasiado claro, fuera de un puñado de certezas. Personalmente, la pobreza de lecturas como las de Feinmann y Bárbaro me induce a creer que esa respuesta está siempre por hacer. La verdad y la praxis, como decía Marx, van de la mano.

Por eso, ser peronista es defender una identidad peligrosa. Hay que hacerse cargo de su historia, hay que reflexionar sobre su presente. Y, después, hay que saber mirar hacia adelante, por feo que sea, y hacer lo que se proyectó para ese presente.

Con los datos que tengo a mano, creo que junio, en sus líneas gruesas, está definido por adelantado: será una derrota del kirchnerismo, el soñado banquete de los profetas del odio. Y lo digo con la conciencia de quien marcó hace tiempo que no era posible seguir pensando en la dimensión nacional como algo que se levantaba en la PBA. Son las alianzas que hicimos las que ahora nos llevan a este momento. Es la organización que postergamos la que ahora nos reclama su deuda.

Un caso paradigmático, en el que insisto tal vez demasiado, es el de los socios del kirchnerismo: hemos alienado a los que podían bancar una construcción alternativa, a cambio de atar nuestro destino a quienes siempre nos detestaron. Esos mismos que se deshacen en loas a Perón, porque no saben dónde dejaron los pantalones largos: si alguna vez tuvieron un par, los vendieron por monedas al FMI, para luego denunciar la “extranjerización”.

El único corolario bueno de todo esto, a fin de cuentas, es que la gobernabilidad no estará en juego. El peronismo disidente, seguramente, se encargará de poner esa cuota de racionalidad para garantizar una transición ordenada, a cambio de una participación gradual y, por supuesto, de la sucesión. Sucesión que dirimirán ellos, los indudables ganadores de junio. Su mesa está servida, y no serán muchos los argentinos que reciban sus sobras.

Me consuela pensar que el país de 2009 es mucho mejor que el de 2003, y en eso Kirchner algo ha tenido que ver. Es hora de pensar en la etapa que se abre como la etapa del legado: un repliegue ordenado y civilizado sobre los territorios, la siempre postergada formación de los cuadros (esta vez en serio, no como los 500 perejiles de Puerto Madero) y la afirmación de los bastiones que resten en una estructura que dé cuenta de los sujetos emergentes en estos ocho años, como enseñanza para los que vienen.

En las elecciones que vienen, muchos creen que alcanza con pedir una victoria del peronismo. No aclaran, porque no lo creen necesario, de qué peronismo hablamos. Ya he dicho que el mito de un movimiento unitario no me resulta verosímil, salvo en el campo de los mitos y la construcción simbólica. En el campo de las opciones de poder, hoy el peronismo define sus contenidos en función de sus sociedades: Kirchner con un sector -cada vez menor- de la centro – izquierda, Duhalde con el macrismo, mientras se toleren. En ambos casos, los socios le ponen el sentido al proyecto, que de otro modo sería una cáscara.

El problema, entonces, no pasa por la victoria del peronismo, sino por indagar qué significa dicha victoria, sea en 2009, sea en 2011. Así como en el 87 no era lo mismo Cafiero que Menem (y no lo fue), así como en los noventa no era lo mismo Menem que Duhalde, o Menem que Kirchner, o Kirchner que Duhalde, etc., hoy una victoria del peronismo bien podría significar el advenimiento de personajes dispuestos a desarmar las razones que hacen de la Argentina un lugar relativamente mejor para vivir y para proyectar que un lustro atrás. Y a ese futuro pasado no estoy dispuesto. Me encontrará, como a muchos compañeros, en la vereda de enfrente.

Sigo pensando que, por razones que exceden este post, sólo el peronismo -pero, paradójicamente, no en soledad, no si quiere que duren- puede conducir los procesos y los cambios que el país necesita. Su identidad, que siempre ha estado en litigio en el seno de la sociedad, hoy se dirime en buena medida con el cuerpo de una militancia que en buena parte no procede de su desarmado tronco histórico. Los Cabandié, la JP Evita, los movimientos sociales, la militancia en que se deposita la continuidad de la organización en el tiempo, van a durar lo que duren las banderas que los trajeron. Banderas que muchos vienen expresamente a arriar.

Hablar de política es hablar de poder, y siempre será así. Pero la lección del frepasismo es que Chacho estaba equivocado cuando nos decía que “diez minutos de TV valen más que cien militantes”. No, Chacho, el poder se construye con algo más que imagen: se construye en el barrio, en el territorio, en el sindicato, en el municipio, allí donde haga falta. El resto es Carrió.

Pero bueno, así le fue. Así nos fue. El legado objetivo de la norteamericanización de lo público fue la liquidación del país. Hablar de poder es hablar de para qué lo queremos. Si no lo sabemos, si no se nos cae una idea, el mejor servicio público que podemos hacerle al país es quedarnos en casa, mirando Los Simpsons.

No, no festejen todavía: no se librarán tan fácilmente de nosotros. Los que llegaron con Kirchner, como los que volvimos con Kirchner, no nos vamos. No necesitamos de las bancas para hacer política -los que llegaron de nuestra camada no hicieron ninguna maravilla desde el atril… les iba mejor antes-. Aprendimos del llano, en el barro de los noventa, escuchando a los pocos militantes curtidos en el oficio que estaban activos. Por eso, paradójicamente, yo no le temo al porvenir: en el peor de los casos, lo conozco bien.

Ezequiel Meler,

PD: Este texto es una reformulación de un diálogo con Abel B. Fernández.

11 dicen que...:

Abel Hermoso dijo...

Si compañero: los que vivioms la experiencia Frepasista o Chachista no nos volveremos a equivocar en construcciones paralelas que convergen en el enemigo, habra que apechugar, replegarse al territorio (en mi caso el sindicato docente) y jugar la interna coherentemente.
Faltò a este periodo historico ideas para comunicar los logros, cuadros para sostener las politicas, mas audacia para hacer chavsmo distributivo sin pensar tanto en los balances contables.
Mas temprano que tarde habra otra oportunidad porque la memoria es a veces el mejor aliado.
Esperemos tiempos mejores y aprendamos de nuestros errores.

Mauro dijo...

No hay lugar para el peronismo rancio, que se vallan con el pro.
La UCR tendría que pedirle lo mismo a la Carrio.

Pero nuestro lider debe aprender a negociar. No le perdono que se nos haya ido Sola, Alberto, Montoya etc. y como yo somos varios.
Y he leido que en los blogs han festejado estos alejamientos como traidores al kirchnerismo, los que se fueron estaban mas serca de los votos independientes, necesitamos un kirchner que una, que escuche y deje de rodearce de obsecuentes.
Los mas fieles son los que no te son hipocrita y te dicen las cosas en la cara.

Fauno dijo...

“Diez minutos de TV valen más que cien militantes”:

No creo que sea absolutamente así.

Pero hay una relación directa entre lo real y lo virtual:

Cien militantes sin TV no tienen la misma potencia en esta sociedad mediatizada.

Cuando no haya más TV seguramente que cien militantes sean más efectivos que ahora.

;)

Ana dijo...

No coincido 100% con Ezequiel.
Si bien es cierto que los cuadros se forman en las villas y no en puerto madero, la verdadera conducción no tiene que meterse necesariamente en las villas.
Néstor fue el principal responsable de esta debacle. Desde la 125 que venía manejando mal las cosas y nadie tuvo la presencia de ánimo para frenarle la chata. Los que lo intentaron, como Alberto o Montoya, quedaron afuera del kirchnerismo.
Ahora está Reutemann pidiendo la cabeza de Scioli, y Scioli no tiene carácter para enfrentar él solo a todo el peronismo disidente.
Acuérdense que esta jugada de las testimoniales nos va a salir más cara que la simple derrota del domingo.

ricardo j. m. dijo...

si todos aceptamos un empate como derrota nos estamos dejando ganar pero mas alla de esta consideracion personal el analisis de ezequiel es bueno, claramente contiene la contrafuerza en el y deja la opcion abierta por ello a entender la situacion como un empate.
si no cambiamos el eje de la vision de el resultado estamos dando a esa contafuerza mas poder de el que tiene que ya es mucho pero no les alcanzo, restandonos a nosotros poder y capacidad de comunicacion para la tarea que se nos viene en nuestros lugares de militancia.
nunca se acepta como real la propaganda que el enemigo hace de si mismo, sino como herramienta para desnudar su hipocresia
saludos compañeros

ricardo j. m. dijo...

y dejen de joder que la culpa es de nestor para ser un movimiento hay que sentirse parte de el y no mariconear echandole la culpa a el jefe mas cuando por las circuntancias que justamente queremos cambiar es logico entender que desde el llano se ve menos que desde la loma

mas saludos

karina dijo...

Acuerdo en algunas cosas con Ezequiel pero también con Ana en que las testimoniales nos van a costar caro.
Pero la solucion Mauri la veo por el lado de lo último que pones en el post, eso de que no nos vamos a ir tan fácilmente. Yo me afilié al PJ en el 91. Peor momento casi no podía haber y parecía que nunca íbamos a poder librarnos del lastre de Menem. Y acá estamos y aparecieron, Néstor, Cristina y la posibilidad de un país en serio porque se la jugaron en algunas cosas no como Chacho que le regaló las internas a Bordón en el 95 y después su imagen a De La Rua y los Sushi.
Hay que quedarse y que vuelvan los que tengan que volver pero no nos olvidemos que también por las movidas de Alberto perdimos la capital.

DIEGO dijo...

bien eh, lo sacan al hijo de puta ladrón de Jaime para poner un macrista

bien Kristina, salimos de Guatemala y nos vamos a Guate-diezveces-peor

Mauri K dijo...

No entendes nada de politica viejo, pero nada de nada
Ni siquiera es macrista, averigua mejor flaco.
¿Ahora esperas que ponga a quien?¿en este contexto -que gente como vos ayudo a generar -queres que venga DELia tambien?

Olvidate, es un triunfo de gente como vos: SE VIENE LA DERECHA QUE TE VA A QUITAR TODO, NO UN POQUITO, TODO.
hay que organizarse y resistir.
Ponete las piletas y deja de criticar a Cristina, q enfrente esta la Mesa de Enlace, la Sociedad Rural y un grupo de hijos de puta dispuestos a pedirte tu sangre, hayas votado a Cristina o no.

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