
Esto lo publique el sabado y no le dieron nada de bola. Va de vuelta, ponganse las pilas.Eso si, es largo.
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En el 2000 me fui con la mochila y los malabares a caminar la Cordillera para ver que pedos pasaba que todos parecían estar en neoliberales.De Chile pase literalmente de largo y recale en Lima 3 meses, desde donde harto de Fujimori y los videos de Montesinos me fui a Ecuador donde la moneda empezaba a ser el dolar porque según decían, consejo de economistas argentinos.
En Ecuador me pase unos meses jipeando en Montañitas (que nombre para un pueblito de pescadores) y em mande para Colombia. Pero antes me fui a Otavalo que es un pueblo serrano de Ecuador -onda Humauaca- que contiene la Feria Artesanal mas importante de Sudamerica. Se organiza todos los sábados y cada mesa (ningún parche, mesones gigantescos) es un pequeño show.
La Feria es enorme y ocupa dentro del casco urbano de la ciudad algo así como 1 km cuadradas, nunca haces tiempo de recorrerla toda. Es una una cosa de locos,ahí encontrás desde semillas de tagua a precios increíbles, talladas como el marfil (de hecho se llama "marfil vegetal") hastamantas bordadas con una destreza y calidad que te quedas mirando tratando de saber como carajo lo hicieron y otras boludeces asi. No es una feria jipi de parches, sino una Feria de Artesanías nativas de Ecuador con algunos indios que venden reventa porque se entiende que son del lugar.
Había ido con la idea de comprarme alguna huevada para la familia usando la plata que teóricamente haría con la gorra de un show en el centro de la ciudad. Sino era 1 show, serian 2, pero la plata la iba a inventar ahí mismo, algo así como mi cajero automático.
Llegué a las 8 de la mañana y me puse a echar un primer vistazo a esa Feria de Otavalo, tan pero tan pero tan famosa y cuando finalmente encontré un espacio para tirar función resultó que se habían pasado 3 horitas. El sol picaba a pleno, pero parecía buena hora y estaba con animo.
Me cambie, desplegué unas clavas, los diábolos y una pequeña sillita en la que me paraba para leer el diario -que usaba cualquier diario- y leia noticias truchas en voz alta, paraba a la gente,los invitaba,me decían que no o se quedaban, les sugería que me toleraran 10 minutos,contaba pelotudeces, hacia preguntas, me respondían, o no,les decía que después de eso si no les gustaba se podían ir y cosas así mechado con alguna habilidad que tuve la suerte de aprender. Es lo que en el teatro callejero se llama "convocatoria".Cuestión que ya se iba formando un circulito suficientemente consistente como para arrancar. En general una vez que arranco ya me mando con el libreto y no me detiene nada.
La cuestión es que el circulito se había llenado con los indios del lugar que miraban sorprendidísimos pero sin reírse mucho y entre ellos algunos turistas que apenas se quedaban veían que había un argentino robando y se iban. Ellos eran mi presa, los indios estaban de relleno, pero mi presa no se quedaba.¿Porque iban a irse hasta Ibarra, Ecuador un sábado a la mañana para ver a un argentino robando?.
A la media hora la cosa estaba a full (de indios) y yo andaba de acá para allá dentro del circulo, delirándolos y preguntándome hacia adentro porque carajo no se reían.
Yo no me daba cuenta de que no me entendían, de que ellos apenas entendían español ecuatoriano.
A los 40 minutos con el sol ardiéndome la cabeza combiando con la locura del show más la altura, largo un truco recontraclásico de circo con 4 banquitos, donde tenés que ir sacando a 4 voluntarios del público para ponerlos en una posición determinada, que cuando quites los banquitos ellos -los voluntarios- quedan como sentados entre si, voluntarios que en general como sabrán no vienen por cuenta propia sino que vos los tenés que invitar.
La tenía mas que difícil.¿Vos sabés que los tipos yo los iba a buscar, los agarraba de la mano y venían?¿Vos sabés que ahí se empezaron a reír un poco?.
Eso les causaba mucha gracia y empezaron a reírse cada vez mas. Todo lo que había hecho con el diábolo, las clavas, las antorchas y los chistes mientras hacia algo malabares les importaba tres carajos,en cambio que los tocara había desatado la magia de la risa pero con eso solo yo ya estaba mas que feliz de la vida.Ya eran muchísimos en el círculo, por mas que me dieran poquito, 50 dólares para comprar algo seguro me iba a llevar.
Los tenia sentaditos a los 3 indiecitos y un gringo cuando de pronto se abre del círculo una especie de tipo en uniforme de cartero que resulta ser un policía de Ibarra y acercándome a mi, me dice:
-Amigo, no se puede hacer esto aquí.
Se armó un silencio sepulcral.
Yo lo incorporo al cartero al show y abrazándolo por la espalda mientras le señalo al público, le digo:
-¿Cómo que no?, mire como lo estoy haciendo...
Las gente murmura. El cartero dice:
- Señor, me manda el alcalde.
-Pero si yo hable con él anoche!. Digale que soy Mauri.
¿Vos sabés que el tipo se va y yo me quedo mirando como se va?
Seguí con el show y en el momento en que estaba por tirar el desenlace del truco de los 4 banquitos, con los tipos en una posición estrambótica, otra vez entra el cartero y me dice:
-Dice el Alcalde que no lo conoce y que ud no tiene permiso y que no puede hacer este espectáculo.
-Digale al Alcalde que ya termino. Y vuelva después para contarme que le dijo.
-No señor, ud no puede.
De pronto dentro del circulo abriéndose paso en la primera fila se ponen dos tipos, grandulones, con botas negras, camisas de laburo abiertas con una remera que tenia un logo de paracaidistas. No estaban serios, parecía que se habían reído pero en ese contexto algo estaba mas que mal, ya no solo no me entendían nada y no se reían, sino que aparte habían llamado a la Armada.
Venían hacia mi, pero siguiendo de largo abrazan al policía y sin chistar se lo llevan y el policía va y sew deja llevar por los paracaidistas como quien acata órdenes de un superior, de hecho eran superiores. Antes de irse me miran y me hacen una seña de que siga el show y que disponga libremente del tiempo y del espacio.
Se armó un silencio. Yo reaccioné.
Y dije:
-¿Alguno más me quiere joder?¿puedo terminar el show?
Nadie se rió. Cada cosa que decía con ironía se la creían sin ironía. El pelotudo era yo y eso que ya era grande, pero llevo la argentinidad en mi adn y no puedo escapar.
Terminó el show, pasé mi gorra y todos se fueron yendo, hablando, volviendo a hablar de lo que estaban hablando, pero nadie me pidió tarjeta ni nada. Me importaba tres carajos, yo quería saber quienes eran los tipos.
Entonces se acercan y me dicen que son los que trabajan en esa plaza, que solo se puede trabajar a partir de las 12 yque ahi trabajan ellos y que el poli los estaba protegiendo a ellos y se encargaron de decirle que estaba todo mas que bien conmigo. Me felicitaron, intercambiamos un poco de información y me fui a buscar una coca, mientras esperaba a ver que hacían. A ellos si la gente se les mataba de al risa, era humor pre-carlitosbala, pero funcionaba.
A mi no me dieron un mango, los únicos que pusieron fueron los 2 o 3 argentinos que se quedaron a ver como un tarado argentino hacia el truco de los 4 banquitos con unos indios en Otavalo, Ecuador.
Igual algo creo que me lleve.



7 dicen que...:
Hola MauriK: así que sos artista? Te leí, y me gustó lo que cuentas... Y no te quejes que nadie te llevó el apunte, porque tenés un montón de seguidores (me da envidia...)
Saludos!!!
Asi que te ninguneamos ,andaaa.
Cada pueblo tiene su idiosincracia ,nosotros vivimos con la ironia ,la respiramos y la proyectamos ,es un mecanismo defensivo ,pienso ,y casi no podemos hablar sin darle un toque de doble sentido o hacer humor con sobreentendidos.
Me imagino que un artista popular debe pagar varios derechos de piso cuando interpreta su espectaculo ante
un publico que maneja otros codigos ,de todos modos audacia no te falta.
Muy lindo el juego de los banquitos.
Saludos.
Mauri, es la primera vez que voy a comentar en tu blog. Lo hago tal vez en el más intrascendente de tus post (obviamente intrascendente para vos, no para mí). Ocurre que acabo de ver el truco de los 4 banquitos en un anfiteatro en mi lugar de veraneo (en realidad lo vi ayer, más o menos a esta hora). Nunca lo había visto, me pareció buenísimo. Me gustó en realidad todo el show, sobre todo los chistes malos. Los chistes malos siempre me causaron gracia. Y había malabarismo con antorchas, y aros, y bolas de cristal, y platos giratorios, y globología con comedia para los chicos y otras cosas. Lamentablemente no había diavolos, que me encantan (debo confesar haber pirateado toda la colección de DVD del Cirque du Soleil), pero ya los había visto en el número anterior, y en otro el día anterior.
Te iba a preguntar, MauriK, si fuiste vos el que me dió esa alegría anoche, si andás por la costa Argentina con tu show. Pero dejá, mejor no te pregunto nada, mejor me paro y te aplaudo como aplaudí anoche, y te dejo el abrazo que no le pude dejar al artista que me hizo volver, durante una hora, a tener 10 años.
No me gustó nada tu post.Estuve en Otavalo hace un mes, recorriendo Ecuador... hermosisimo pais;me extraña tu tono despectivo hacia los pueblos originarios ecuatorianos. Sigo tu blog y me sorprende el relato-
aca estoy ,sos medio salamero vos eh... ,el relato me gustò,hasta que podria decir que me emociono,estuve ahi con vos no sabìa como ayudarte...como me ayudaste vos preguntandome lo que pasaba asi que gracias,no te preocupes a veces no ten dan bola comparandome con vos o con Lucas a mi pocos me dan bola
chau mauri
Tito, jamas se me ourrio escribir nada despectivo. Aparte opino igual q vos, es un pais aluinante y en ese momento la pase muy bien.Es solo una anecdota de un sabado a la mañana.
El desubicado ahi era yo, es una autocritica implicita a mi msimo,no era ni el momento ni el contexto pàra hacer un show de calle.
Ok. Entendí mal el tono del mensaje.Un abrazo
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