Un agrupamiento "off" de los lectores de La Nacion On Line , no se quedo atras e hizo su aporte.
"El proyecto de hacer el petitorio surgió del blog de noticias de Andrés D’Angelo Rodríguez: http://cartasdelectoresln.blogspot.com/ que a su vez surgió como consecuencia de la política de reportes (censura encubierta) en los mensajes de LNOL; casi todos somos lectores de La Nación."
Menos mal que tienen una vision critica del funcionamiento de la censura dentro del diario.
Los tipos se fueron juntando en la blogosfera y estan haciendo circular un Petitorio a Senadores y Diputados con solapados ultimatums de esos a los q estamos habituados desde hace 3 meses y un aire a fascismo de bosta que apesta.
Aqui va el texto.
Señor Diputado/a (o Senador/a):
Le pedimos que ponga mucha atención en la votación del proyecto del Poder Ejecutivo sobre retenciones porque en su redacción actual:
1. Le piden que “Ratifique” una norma inconstitucional dictada por el Poder Ejecutivo con base en otra norma del Código Aduanero impuesta durante el Proceso. No cabe “ratificación” que no deje en claro que la facultad de legislar sobre toda clase de ingresos impositivos del Estado es exclusiva del Congreso;
2. le piden que convalide una norma inconstitucional por fijar un monto confiscatorio de impuestos según la jurisprudencia pacífica de la Suprema Corte;
3. le piden que se haga cómplice de una exacción al campo mientras otras actividades - como el juego, la hotelería, las transacciones financieras, etc. - quedan exentas de retenciones a pesar de haber tenido ganancias tan “extraordinarias” como las del agro, que viene aportando el 35% de sus ingresos desde hace cinco años;
4. le piden que contribuya a impedir que en el campo se forme una sólida clase media de pequeños productores, a diferencia de lo que se hace en Uruguay, Brasil y Chile.
Los argentinos de hoy y los de mañana estaremos observando atentamente su conducta para ver si es Usted un legítimo representante de la voluntad popular. Nuestros votos le confieren un mandato, nosotros somos sus mandantes, y no el Poder Ejecutivo Nacional.
Como ven, una novela de terror, toda una serie de desaciertos en cuanto a funcionamiento republicano, mecanica democratica o interpretacion de la Constitucion.Todo con ese espiritu superficial que otorga la falta de fundamento y esa arrogancia tipica del q se quiere llevar todo o ayudar a que los ricos sean mas ricos.
Las respuestas de algunos diputados Coalicion Civica Libertadora no se hizo esperar.
Estando de acuerdo en los reclamos que está realizando una amplia franja de nuestro pueblo productor seguiré luchando para que se debata en nuestro Congreso de forma clara y real. De ninguna manera he apoyado en ninguna instancia la postura confiscatoria y arbitraria postulada por el Poder Ejecutivo que derivara en las crecientes retenciones implementadas. Por ello puede contar con mi voto negativo a este proyecto presentado por el PEN.
Fernanda Gil Lozano
Diputada Nacional- Bloque Coalición Cívica"
Respuestas similares de disitintos diputados del Bloque Opositor se repiten a lo largo de la pagina campestre, pero en el medio de un coro que les hacia la veña, una Diputada Nacional, Doña Adriana Puiggrós contesta lo siguiente, con un nivel que demuestra que esta donde esta por una razón poderosa: sabe .
La respuesta me pareció , acorde a los tiempos que corren "SOBERBIA" y la quiero compartir con todos uds porque es una clase magistral de conocimientos y de literatura politica.
Estimado/a:
En respuesta a su correo, cuyo envío le agradezco así como su interés manifiesto en expresar sus opiniones, cumplo en poner en su conocimiento mis posiciones respecto al tema aludido y sus observaciones.
En primer lugar, le hago saber que es innecesaria su advertencia o solicitud en cuanto a poner “mucha atención en la votación del proyecto del Poder Ejecutivo sobre retenciones”. No quisiera interpretarla, en función de cómo
está redactada, como portadora de un tono de velada amenaza, por lo cual me siento en el deber como legisladora, más que “poner atención”, estudiar todos los proyectos de ley que se ponen a consideración del Congreso, así
como los que son de elaboración propia o colectiva. Esto supone debatirlos, analizarlos, conocer el marco jurídico que regula las atribuciones de los tres poderes y de las instituciones de la democracia, entre otros. Por otra
parte, además de diputada nacional soy una ciudadana argentina y he vivido de cerca, así como padecido junto al colectivo del pueblo, los avatares de este conflicto. Además, lo invito a visitar la página web de la Comisión de Educación que actualmente tengo el honor de presidir, para que tenga cabal
conocimiento de qué tipo de debates, proyectos y trayectoria personal, académica y política tengo como legisladora, así como los otros colegas que integran dicha comisión.
En cuanto al punto 1, nadie me “pide” que “Ratifique” ninguna norma.
Mi función como legisladora es legislar, tanto sobre proyectos que surjan del Poder Ejecutivo como de esta Cámara o del Senado (ver Art. 75 de la Constitución Nacional). Tenga la certidumbre que en este, como en todos los casos, actuaré conforme a mis convicciones políticas fundadas y dentro del
marco de la legitimidad que me otorga el haber sido electa en elecciones libres, sin proscripciones, democráticas, por casi tres millones de ciudadanos de la provincia de Buenos Aires, quienes me votaron como
integrante de una lista del Partido al cual represento y que anunció su
política durante la campaña electoral.
Asimismo, mis opiniones respecto al tema retenciones han sido expresadas públicamente por diferentes medios. (Véase, pro ejemplo, el artículo “Dos
modelos enfrentados en la historia”, en diario Diagonales, lunes 23 de junio de 2008).
Respecto de las potestades del Poder Ejecutivo con relación al tema retenciones, lo invito cordialmente a leer nuevamente la Constitución, especialmente lo referido al Artículo 4°, 99° y 75°.
Con relación a una norma dictada durante la dictadura militar,
lamentablemente dentro del corpus normativo de nuestro país existen todavía numerosas leyes originadas en ese tipo de gobiernos de facto que habrá que ir corrigiendo en el marco de la institucionalidad democrática y con las herramientas de esa misma institucionalidad. Mucho más lamentable, sin embargo, es que ciertos sectores incurran en la desobediencia de la propia
Constitución Nacional, reformada en 1994 en plena vigencia de la democracia.
Como es de público conocimiento, en el transcurso del conflicto con el
sector patronal agrario se han violado numerosos derechos establecidos en el Art. 14 de la misma.
En cuanto a lo expresado en el punto 2, considero al menos una falta de respeto funcional a las acciones de desprestigio de las instituciones de la democracia, como este Congreso, la utilización de la palabra “cómplice”, por
los motivos ya expresados. Infiero que al enviar este correo, está actuando usted como “cómplice”, en tal caso, de quienes pretenden desprestigiar a este Congreso y al conjunto de una ciudadanía que tiene ideas diferentes a
las suyas respecto al modelo de país que pretende. Tal como expresé en el artículo arriba mencionado “ En el fondo de la actual discusión están los mismos dos modelos de país que se han enfrentado durante toda nuestra historia: el país librempresarista regido por el mercado que dominan los
grandes inversores o el país de la justicia social y la democracia, donde la riqueza se reparte, se invierte en fuentes de trabajo, en salud, en educación.”
Usted dice “3. le piden que se haga cómplice de una exacción al campo
mientras otras actividades - como el juego, la hotelería, las transacciones financieras,etc. - quedan exentas de retenciones a pesar de haber tenido ganancias tan “extraordinarias” como las del agro, que viene aportando el 35% de sus
ingresos desde hace cinco años”.Resulta más que saludable que el debate instalado en la sociedad nos permita a todos los ciudadanos reflexionar y conocer nuestra legislación, pues es la
única manera civilizada de discutir en el marco del respeto a las leyes y las instituciones que este país ha podido recuperar, luego de largas décadas de ruptura del orden democrático. Esto ha sido el fruto de largas y desgraciadas luchas entre argentinos. Afortunadamente, la gran mayoría hemos aprendido, no sin dolor, que podemos discutir políticas e ideas, intereses y
propuestas, pero siempre debemos respetar las leyes, incluso aquellas que nos parezcan injustas, y, principalmente, la Constitución Nacional, que estamos obligados como ciudadanos a conocer y defender (ver Art. 36 °), aunque no seamos diputados.
En cuanto al punto “4. le piden que contribuya a impedir que en el campo se forme una sólida
clase media de pequeños productores, a diferencia de lo que se hace en Uruguay, Brasil y Chile”, le informo que pocos gobiernos han hecho mayor
contribución al desarrollo del sector agropecuario, que incluso con las actuales retenciones ha obtenido niveles de ganancia sin precedente en la historia argentina.(Lo invito a tomar conocimiento de cifras elaboradas no por el Gobierno ni sus simpatizantes, sino, por ejemplo, las publicadas en la revista Márgenes Agropecuarios, la publicación más consultada por el
sector agropecuario).
Lo que no es posible es que un sector se enriquezca ilimitadamente sobre la base del empobrecimiento y la apropiación de la riqueza de los otros sin que el Estado —constituido por todos los habitantes en atención al pacto
fundante de todo régimen democrático— cumpla con su obligación de intervenir
y regular, para equilibrar los conflictos que surgen de intereses muchas veces antagónicos.
Por otra parte, como dije en el mismo artículo y sostengo, “la renta agraria surge de la explotación de la tierra de los argentinos, con manos argentinas
y es apropiada por muy pocos”.
Son muchos los países desarrollados tienen en vigencia, como instrumento de regulación del mercado interno y de redistribución de la riqueza, retenciones a aquellas producciones que se exportan con mayor rentabilidad,
como son, en nuestro caso, los alimentos. Sólo un país suicida no utilizaría esta herramienta. Así lo hacen Japón, Rusia, Francia, etcétera y así lo han sostenido en sus campañas electorales dirigentes de varios partidos de la
oposición que, sin embargo, en pocos meses han cambiado de idea.
Con relación a su afirmación “Los argentinos de hoy y los de mañana
estaremos observando atentamente su conducta para ver si es Usted un
legítimo representante de la voluntad popular. Nuestros votos le confieren un mandato, nosotros somos sus mandantes, y no el Poder Ejecutivo Nacional.”
Le hago saber que desconozco cuál es la representatividad que Ud. se arroga respecto al colectivo de “los argentinos”. Ya he hecho mención de cuántos y qué argentinos me honraron con el mandato de representarlos en esta Cámara.
El mecanismo que han utilizado de delegación de representatividad es el legal y el legítimo. Es de desear que todos los argentinos nos “observen”, a los legisladores, en todo nuestro accionar. La legitimidad de la “voluntad
popular”, es decir, la voluntad del soberano (el pueblo), afortunadamente se
expresa por medio de las urnas cada dos años. Por el contrario, un sector que se ha equivocado al elegir apartarse de los mecanismos de la democracia, un sector que eligió expresar su proyecto de país con métodos violentos, cortando rutas, arrogándose en muchos casos poder de policía sobre otros ciudadanos, desabasteciendo a sus hermanos argentinos y desconociendo, no sólo la legitimidad del Poder Ejecutivo y del Legislativo sino también de la Constitución Nacional, que taxativamente prohíbe imponer
una idea mediante el avasallamiento de los derechos del otro.
En el deseo de que este intercambio de ideas enriquezca el debate, le
agradezco su envío, lo saludo cordialmente y lo invito a seguir el debate sobre este proyecto de ley en el Congreso.
Adriana Puiggrós
Diputada Nacional